El extraño silencio que siguió.
La forma en que todos dejaron de hacer preguntas.
—¿Cómo es que nunca lo vimos? —susurré.
Clara extendió la mano hacia la mía.
“Porque confiábamos en las personas que se suponía que debían protegernos.”
Esa tarde tomé una decisión.
Iba a buscar a mi madre.
No porque necesitara que ella arreglara mi pasado.
No porque esperara que de repente todo tuviera sentido.
Pero porque me merecía la verdad.
Busqué entre archivos antiguos.
Direcciones antiguas.
Viejas conexiones.
Todo lo que pude encontrar.
Entonces descubrí algo extraño.
Un nombre apareció repetidamente.
Una persona de la que nunca había oído hablar.
Alguien que tenía relación con mi madre antes de que desapareciera.
Una mujer llamada Evelyn Hart.
Me quedé mirando la pantalla.
El nombre me resultaba familiar.
Pero no recordaba por qué.
Entonces Julian entró en la habitación.
Había regresado para recoger el resto de sus pertenencias.
¿Qué estás mirando?
Giré el portátil hacia él.
“¿La conoces?”
En el momento en que vio la fotografía junto al nombre de Evelyn, su expresión cambió.
Solo un poco.
Pero me di cuenta.
“¿Juliano?”
Apartó la mirada.
¿De dónde sacaste ese nombre?
Mi corazón empezó a latir con fuerza.
“¿Por qué?”
“Emma.”
Su voz era diferente.
Grave.
Cuidadoso.
“Respóndeme.”
“Lo encontré mientras buscaba a mi madre.”
Se quedó mirando la pantalla.
Luego me miró.
“Ya he oído ese nombre antes.”
“¿De donde?”
Dudó.
Y esa vacilación me lo dijo todo.
“Juliano.”
Se sentó lentamente.
“Cuando era más joven, mi padre solía hablar de una mujer llamada Evelyn.”
Sentí un escalofrío.
“¿Qué dijo?”
Julian se frotó la frente.
“No lo sé. Fue hace años.”