Equipo extracorpóreo especial.
Instrumentación importada.
Sistema de perfusión adaptado.
Banco de sangre reservado.
Dos cirujanos vasculares.
Tres anestesiólogos.
Un especialista en ECMO.
Más de veinte profesionales preparados para una sola intervención.
Todo aquello existía porque yo iba a llegar esa tarde.
—Dígame que esto es una broma —murmuró Brooks.
—No.
—¿Dónde está ahora?
—Chicago.
—Entonces envíen un avión.
—Devolvió el dinero.
Brooks dejó caer lentamente el bolígrafo que tenía entre los dedos.
—¿Qué hicieron?
Marcus no respondió.—¿Qué hicieron para que Amelia Hart devolviera tres millones y cancelara una cirugía que llevaba semanas preparando?
La respuesta llegó antes de que Marcus pudiera inventar algo.
Claire Walsh entró corriendo en la sala.
—¡Ya sé lo que pasó!
Tenía el teléfono en la mano.
—Hay un video.
Marcus palideció.
—¿Qué video?
Claire le mostró la pantalla.