
Alguien a su lado le comentó que debía sentirse orgulloso. Matthew respondió: «Siempre lo estuve. Solo tuve que aprender que amar a alguien no me da derecho a decidir en quién se va a convertir».
La verdadera lección
Durante gran parte de su vida, Matthew había caminado adelante y Ashley lo había seguido. Aquella noche, después del evento, él no abrió paso entre la multitud ni marcó el ritmo. Esperó a que ella llegara a su lado, y salieron juntos: nadie adelante, nadie detrás, hombro con hombro.
El amor, entendieron ambos, no consiste en abrir puertas en secreto ni en elegir el destino del otro. Consiste en permanecer al lado, ofrecer apoyo y, sobre todo, respetar la libertad de la persona amada para construir su propio camino.
