PARTE 2 / El millonario fingió viajar a Europa… y las cámaras revelaron quién aterrorizaba a sus hijas

Emiliano se detuvo al escuchar aquello.

El retrato de Lucía, su difunta esposa, había aparecido destrozado 4 meses antes. Patricia aseguró que Martina lo había tirado durante un berrinche.

Martina fue castigada durante días, aunque juró que no había sido ella.

Patricia apretó más los hombros de Daniela.

—Tu madre está muerta. Ya supéralo.

La puerta de la sala se abrió de golpe.

—Quítale las manos de encima.

La voz de Emiliano hizo vibrar el lugar.

Patricia se quedó blanca.

Daniela dejó de luchar. Martina corrió hacia su padre, pero se frenó a mitad del camino, como si no supiera si podía confiar en él.

Ese pequeño gesto le dolió más que cualquier golpe.

Emiliano se acercó despacio.

—Estoy aquí, mi amor.

Martina finalmente corrió a abrazarlo.

Daniela no lo hizo.

Solo señaló el sillón.

—La grabadora está abajo.

Ramiro la recogió y la guardó como evidencia.

Patricia intentó sonreír.

—Emiliano, esto no es lo que parece. Las niñas están confundidas. Rosa las manipuló.

—Te vi esconder la pulsera.

La sonrisa se le borró.

—Yo puedo explicarlo.

—También te escuché amenazarlas.

—Estaba asustada. Rosa quiere separarnos.

—Te vi encerrar a Rosa.

Patricia retrocedió.

—Ella me provocó.

Emiliano abrió la bodega y liberó a la empleada.

Rosa salió con el brazo enrojecido, pero su primera reacción fue buscar a las niñas.

—¿Están bien?

Daniela corrió a abrazarla.

Martina se unió a ellas.

Emiliano observó a sus hijas refugiarse en Rosa y sintió una vergüenza profunda.

Patricia señaló la escena.

—¡Míralas! ¡Te lo dije! Esa mujer quiere reemplazarte.

Rosa levantó la vista.

—Nadie puede reemplazar a un padre presente, señora. El problema es que usted aprovechó que él no estaba.

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