Sobrevivir a cuatro operaciones a corazón abierto agregó además una dimensión completamente distinta a su historia.
El paso del tiempo transformó al joven de mirada azul que aparecía en las revistas de adolescentes, pero no eliminó su vínculo con la creatividad.
Hoy su legado puede encontrarse en el cine, la televisión, la animación, la música, la escritura y las generaciones de estudiantes a quienes enseñó.
Y quizás esa sea la parte más interesante de su recorrido: Robby Benson no intentó permanecer eternamente convertido en el muchacho que Hollywood hizo famoso en los años 70.
Aprendió a evolucionar.
Entre éxitos, dificultades profesionales y serios desafíos de salud, construyó una segunda, una tercera y posiblemente muchas más etapas de una carrera que demuestra que la verdadera permanencia en el mundo del espectáculo no siempre consiste en permanecer frente a las cámaras, sino en encontrar nuevas maneras de seguir creando.