Pocas familias pueden permitirse eso, y los padres que trabajan a menudo tienen horarios muy exigentes.
La presencia también es emocional.
Significa escuchar sin descartar inmediatamente los sentimientos de la otra persona.
Significa saber reconocer cuándo se necesita consejo y cuándo alguien simplemente quiere ser escuchado.
Significa mantener el interés en la vida de un niño incluso cuando sus intereses son completamente diferentes a los propios.
Esto cobra cada vez más importancia a medida que los niños atraviesan la adolescencia y se acercan a la edad adulta.
La relación cambia de forma natural.
La autoridad cede gradualmente el paso a la orientación.
Las instrucciones se convierten cada vez más en conversaciones.
El vínculo entre padres e hijos evoluciona.
Para alguien como López, cuyo trabajo puede implicar viajes, rodajes, ensayos, apariciones públicas y jornadas largas, crear momentos significativos en familia requiere un esfuerzo consciente.