—Estaba asustada. Rosa quiere separarnos.
—Te vi encerrar a Rosa.
Patricia retrocedió.
—Ella me provocó.
Emiliano abrió la bodega y liberó a la empleada.
Rosa salió con el brazo enrojecido, pero su primera reacción fue buscar a las niñas.
—¿Están bien?
Daniela corrió a abrazarla.
Martina se unió a ellas.
Emiliano observó a sus hijas refugiarse en Rosa y sintió una vergüenza profunda.
Patricia señaló la escena.
—¡Míralas! ¡Te lo dije! Esa mujer quiere reemplazarte.
Rosa levantó la vista.
—Nadie puede reemplazar a un padre presente, señora. El problema es que usted aprovechó que él no estaba.
El silencio cayó como una piedra.
Patricia tomó su bolso y caminó hacia la puerta.
Ramiro se interpuso.
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