Parte 2 Dos meses después de divorciarme de mi esposa, la encontré sentada sola en el pasillo de un hospital, vestida con una bata de paciente.

Estable.

Esa palabra debería haberme reconfortado. En cambio, me pareció terriblemente vacía.

—¿Es cáncer? —pregunté.

Sophie cerró los ojos.

El doctor Keller no respondió de inmediato, y esa pausa me lo dijo todo.

parte2

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